Wednesday, 16 November 2016

Comunicación con la Naturaleza

La Naturaleza nos habla, constantemente... y raras veces nos paramos a escuchar. Sentarnos junto a un Roble, apoyar nuestra espalda en su tronco y cerrar los ojos... ¿Lo has probado? Solo así podremos escuchar su historia. Todos los árboles tienen una, lo sabías? Sentarnos a escucharla es una actividad muy beneficiosa para nuestra salud.

Al principio, cuando nos sentamos, estamos un rato para aquietar nuestra mente... nuestro ruido interno. Y poco a poco van apareciendo las armonías del bosque: ramas mecidas al viento... animales escondidos detrás de matorrales y troncos... arroyos cercanos... una extraña música sin notas concretas que nos produce una gran sensación de bienestar.

Después de un rato, con nuestra atención puesta en el lenguaje de la Naturaleza, empezamos a visualizar ciertos elementos. Evidentemente, cada persona lo hará a su manera. Pero es muy interesante como, al fin y al cabo, uno o una, acaba proyectando una parte importante de su propia historia.

Otras veces, en cambio, hay personas que conectan con la energía de ese lugar, y pueden llegar a conocer parte de la historia de ese sitio. Conectar con un enclave en concreto puede ser muy útil para recoger códigos energéticos que nos ayuden en nuestro despertar o desarrollo personal.



Este fue uno de los ejercicios que hicimos en el Retiro para Alimentar el Alma. Todas y cada una de las historias fueron muy reveladoras. Algunas, encontraron pistas sobre su despertar espiritual. Otras lograron conocer parte de la historia de ese lugar (que más tarde se confirmaron en una sincronía increíble, al encontrar la descripción histórica de ese sitio en una placa, en una de las excursiones que realizamos más tarde). Magia, al fin y al cabo.

Ahí aprendimos a creer en nuestro interior. En las sensaciones que aparecen al crear el silencio en nosotros. A dejar que fluya nuestro poder más interno. Así se crea la magia. Así todo es posible.

www.edgartarres.com

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